martes, 26 de abril de 2016

Metodología Utilizada para la Práctica Basada en la Evidencia



La metodología Utilizada para la Práctica Basada en la Evidencia (PBE), según diversos autores consta de cinco pasos, los que son secuenciales;

1. Formulación de la Pregunta de Búsqueda

Se formulan preguntas estructuradas y concretas derivadas de los problemas, dudas o incertidumbres identificados en la actividad diaria (historia y exploración, causas, diagnóstico diferencial, pruebas diagnosticas, tratamiento, prevención, etc.). y que permitan la identificación de las respuestas. La pregunta debe ser específica, detallándose cuatro componentes: 1) el tipo de paciente o problema de interés; 2) la intervención clínica; 3) una intervención con la que comparar (cuando dicha comparación sea pertinente), y 4) el resultado clínico de interés. Autores como Rada, Andrade, Leyton, Pacheco y Ramos, consideran que la pregunta debe ser planteada en forma correcta para traducirse en una estrategia de búsqueda que lleve a encontrar una respuesta rápida y adecuada.


2. Búsqueda de la información

A fin de responder a las preguntas planteadas se debe realizar una búsqueda bibliográfica. En este paso es necesario identificar la bibliografía existente y disponible para responder a la pregunta, De acuerdo con autores como Lopes Monteiro y de Mattos, serían los libros y textos llamados también conocimiento estable, publicaciones periódicas, bases bibliográficas electrónicas, bases de información específicas de PBE y por último la Internet que debe utilizarse haciendo un análisis de la calidad de los sitios visitados y de la información contenida en ellos. Las evidencias científicas obtenidas en estas fuentes de información pueden ser de nivel primario o investigaciones originales y de nivel secundario o basadas en la revisión sistemática de investigaciones originales.


3. Evaluar la validez y utilidad de los hallazgos

Se valoran dos cuestiones: la validez de las evidencias y su utilidad clínica. Para ello se debe realizar una lectura crítica de la evidencia encontrada: que permita valorar si los resultados obtenidos por los investigadores son aplicables a nuestro caso particular. Es conveniente considerar su metodología y el diseño (cualitativo, casos y controles, cohorte, transversal, etc). A partir de niveles de evidencia establecidos en función de la pregunta y del diseño de estudio se determinan grados de recomendación para ayudar a los profesionales y a las personas a decidir cuál es la intervención más adecuada.


4. Aplicación de los resultados

Luego de analizar los resultados y considerarlos válidos para responder a la pregunta formulada, se debe planificar la implementación de cambios o estrategias; que tendrán como objetivo el mejorar la calidad de los cuidados realizados. Para ello se deben considerar 4 puntos:
1) ¿En qué grado el paciente es similar a los de la población del estudio o estudios?; 2) ¿Cuáles son los beneficios y daños probables para el paciente?; 3) la intervención, el diagnóstico, etc., ¿están disponibles en el contexto de la práctica clínica?, y 4) ¿Cómo influyen en la decisión los valores y las preferencias del paciente?. Es conveniente identificar potenciales inconvenientes e indagar sobre cuáles son las causas más frecuentes de fracaso para enfrentarlas.

5. Evaluar el rendimiento clínico

Es necesario evaluar las decisiones tomadas posteriormente a su aplicación La evaluación va dirigida a dos áreas: la evaluación de los resultados en los pacientes y la evaluación de la actuación profesional. Se enfocará más en los resultados que en el proceso y puede considerar aspectos tales como: el resultado final deseado y no deseado, la sobrevidad, la tasa de mejoría, costo, utilidad, eficiencia, eficacia, tiempo, calidad de vida.








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